La nueva tierra estrujada

Política

Lo que quedó de YPF
Lo que quedó de YPF

Lejos de la recuperación de los recursos hidrocarburíferos, Sapag, Rioseco y Quiroga insisten con que las empresas que agotaron los yacimientos ganen cada vez más.

Por Marcelo Pascuccio


Seguidamente analizaremos las variables expuestas en los últimos días que buscarían una mayor recaudación para la provincia por el gas y el petróleo vendido. Dejaremos de lado nimiedades tales cómo la soberanía de los recursos, los hidrocarburos como recursos estratégicos nacionales y la renta argentina en manos de las empresas extranjeras. Sólo a las cuentas nos atendremos.

El primero de agosto se cumplieron 19 años del comienzo de la entrega de YPF y los recursos naturales argentinos. La empresa petrolera argentina pasó, el 1 de agosto de 1990, a ser sociedad anónima sin participación directa del Estado. Se entregaron la mitad de los yacimientos, 3 refinerías, 52 equipos de perforación, una flota aérea y otra de barcos, boyas marítimas y puertos. Todo por 2.000 millones de dólares[1].

Tres años después vendría la privatización de YPF y en 1999 la venta total de la empresa a la petrolera REPSOL por 13.000 millones. Luego, la prórroga del contrato de estrujamiento de Loma de La Lata, firmado por el ex gobernador Jorge Sobisch hasta el 2027 por 300 millones. Y finalmente la renegociación de los contratos petroleros que realizó el actual gobernador Jorge Sapag.

Las empresas no cumplieron ninguno de los compromisos firmados, ni los incluidos en la privatización, ni en la prórroga del 2000, ni en las renegociaciones. No se emplearon los puestos que se anunciaron, no se cumplió con las exploraciones comprometidas y en los acuerdos recientes no se reactivaron los equipos prometidos. Se extrajo muchísimo más de lo que se exploró, basta con mirar la zona de Loma de La Lata desde el aire o por el Google Earth. La ahora convertida en “Loma del Colador” tiene gas para no más de 5 o 6 años.

Y como si esto fuera poco

Al tiempo en que los países productores de latinoamérica recuperan sus recursos nacionalizando el gas y el petróleo, por aquí buscamos que las petroleras extranjeras ganen más con nuestro gas y petróleo, para que así gotee alguito en regalías para las provincias. ¿Somos los hijos de la pavota o los gobernados por los vivos de siempre? Es muy difícil no sospechar algún negocio non santo ante la evidencia.

El gobernador Sapag logró que Nación autorice un aumento del gas en boca de pozo para el consumo de las termoeléctricas, de 1,60 a 2,60 dólares el millón de BTU. Chocho, informó que al facturar más las empresas, nos van a entrar más regalías, van a reactivar la actividad y no van a echar gente. Aunque estas dos últimas promesas ya las habían hecho las empresas en acuerdos y renegociaciones resientes.

Acompañado, el gobernador, por los intendentes de Cutral Co y Rincón de Los Sauces, va por más. Quiere ahora que se le pague a las petroleras el mismo precio por el barril de petróleo para el consumo interno, que el que se les paga por barril para la exportación.

El economista Eric Calcagno, especialista en temas energéticos usó un ejemplo muy clarificador a esta idea ahora expuesta por el gobernante neuquino: “¿Pagaría usted el kilo de carne argentina al precio de venta en Londres o Paris?”. Es lo que sucederá con los combustibles si el pedido es acompañado por la presidenta Cristina Fernández. ¿Quién cree usted que pagará ese aumento de precio del barril? O todos nosotros cuando paguemos el combustible con aumento en el surtidor o el Estado con subsidios, que al fin y al cabo también pagamos todos.

Sapag también pedirá una reducción de las retenciones a las exportaciones de petróleo, para que ganen más todavía y nos chorree un poco más de regalías. No desconoce que entonces entrará menos dinero al país por retenciones y que todos los precios aumentarán, desde el impacto que provocará el incremento en los combustibles por la suba del barril para el mercado interno.

Quiroga adhiere

Contrariamente a lo que su partido pregonó durante la presidencia de Raúl Alfonsín, el flamante diputado nacional electo por la Unión Cívica Radical, Horacio Quiroga, quiere seguir entregando la renta petrolera a las empresas transnacionales.

Dijo en rueda de prensa: “En el tema del petróleo se intenta conseguir un precio un poco superior al que se esta pagando de 42 dólares. Todo esto mejora las condiciones que son lamentables. Es un despojo que está haciendo la Nación con las provincias…”.

Deberíamos aclarar algunas cosas de lo dicho para que no se genere confusión en el lector o lectora y no por que Quiroga haya querido confundir. Cuando dice “conseguir un mejor precio” habla de un mejor precio para las empresas. No hay despojo con las provincias de parte de Nación porque el barril se lo pagan a las empresas. En ese caso el término no sería “despojo” por que se comete despojo contra quien es propietario o dueño de lo despojado y, por ahora, en lo escrito, las empresas no son dueñas de nuestros recursos.

Ni Quiroga, ni Sapag hablan de pedir mayor porcentaje de regalías a las empresas. Sobre el tema aclara Quiroga: “el 15% es una cosa razonable, debemos pensar que al 15% de regalías hay que sumarle el 30% de impuestos a las ganancias, el 2% de ingresos brutos y el 1,4% del impuesto a la ley de sellos.” Quiroga cree en las declaraciones juradas de las empresas respecto a lo extraído y que si han permanecido en el negocio es por una vocación propia de los mártires católicos. El diputado radical advierte que no es mucho el recurso que queda pero no aclara que la escasez es producto de los incumplimientos de las empresas en la exploración comprometida.

Tarea para el hogar

Hay dos formas de mejorar los fondos que ingresan a la provincia por la venta de hidrocarburos:

  • Plan A, reclamar a Nación una mejor distribución de los impuestos, retenciones y fondos coparticipables e incluso que pelee a las empresas un mayor porcentaje de regalías.
  • Plan B, que a las empresas se les pague mas caro el barril de petróleo para que ganen más y gotee algo más de regalías con una inevitable corrida de precios que sufriremos todos.

¿Por qué elegiría usted la opción “B” si es que no fuera dueño, empleado o accionista de las empresas?


[1] Calcagno, Eric (2001) “YPF: Otra privatización ruinosa” Le Monde Diplomatique. Buenos Aires, Argentina.

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