La medida de la pobreza

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Un estudio realizado por un equipo de especialistas de Neuquén pone en evidencia la directa relación que existe entre la baja estatura y los bajos ingresos económicos de un grupo familiar. La investigación, la primera de este tipo realizada en la provincia, muestra que así como sucede en todo el mundo, en Neuquén los “locos bajitos” también son los niños; los niños pobres.

Por Pablo Scatizza

(Publicada en el Periódico 8300 Plan B diciembre 2006)

La historia de la humanidad está llena de anécdotas. Cuentan, por ejemplo, que allá por el siglo XVIII, cuando Luis XV gobernaba la Francia pre revolucionaria, los nobles solían ser más altos que los plebeyos. Es decir, los pobres eran más petisos que los ricos a quienes servían. Y si bien no tenían mucho trato directo, sí de vez en cuando se miraban; aunque, por supuesto, no de la misma manera. Los nobles, lo hacían por encima del hombro y con desprecio. Esto último por una cuestión de clase, claro está; pero lo primero, por la diferencia de alturas. De allí vendría –dicen- esa connotación arrogante para quien mira a otro “por encima del hombro”.

Más allá de lo anecdótico, el dato es muy verosímil. Es probable que los nobles hayan tenido mayor talla que los plebeyos, y esto era porque su alimentación era por lejos más completa. Más aún, las revueltas por hambre que caracterizaron ese siglo indican cuán diferente era no sólo la forma sino la asiduidad con la que unos y otros solían comer.

Vemos así cómo, revoluciones mediante y años y años transcurridos, la historia presenta siempre algunas continuidades que no podemos pasar por alto. Hoy, como siempre, los pobres comen menos y peor que los ricos; y hoy, como siempre, aquellos presentan una estatura tan baja en relación a estos últimos, como la clase que representan. Eso es así y está probado y comprobado en todo el mundo.

Y ahora, también en Neuquén.

El mes pasado fue presentado en el 34° Congreso Nacional Argentino de Pediatría que se realizó en Córdoba, los resultados de una investigación que demuestran claramente cómo en esta provincia se reproduce esa equivalencia entre talla baja y sectores sociales pobres. De acuerdo al estudio, los niños y las niñas con déficit nutricional durante los primeros cinco años de sus vidas, tienen menor estatura que sus pares bien alimentados y, lo más grave, su desarrollo intelectual es potencialmente menor. Y esto es irreversible.

Laura Vega es Médica Pediatra y especialista en Alergia e Inmunología por la Universidad de Nancy, Francia. Su curriculum es por demás extenso, aunque parece insuficiente para una provincia que se ha encargado de ignorarla sistemáticamente. Tanto es así, que mientras sus proyectos e investigaciones han carecido de apoyo oficial, es convocada permanentemente por centros de estudios y universidades de Francia y Canadá para dar charlas y realizar aportes científicos.

Entre junio de 2002 y junio de 2003, junto a un equipo de especialistas realizó un estudio en el que se midieron y pesaron –siguiendo recomendaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP)- 413 niños y niñas de 1° y 2° grado de cinco escuelas públicas de esta provincia. El colegio San Martín, la escuela de Parque Industrial y la escuela República de Chile, de Neuquén capital; y las escuelas Maestro Comelli y Ceferino Namuncurá de Junín de los Andes. Esos datos fueron analizados de acuerdo a tablas de percentilos (ver recuadro) de peso y talla establecidas por la SAP, en las que se tienen en cuenta la edad y el sexo de los niños y las niñas. También se calculó el índice de masa corporal de cada uno de ellos/as y se utilizaron tablas establecidas internacionalmente para ubicarlos/as en los percentilos correspondientes.

Por otro lado, se les pidió a los padres y a las madres de cada niño y niña que completaran un cuestionario sobre su educación, profesión, condiciones habitacionales, ingresos, número de miembros de la familia, etc. Con estos datos, y teniendo en cuenta las líneas de pobreza e indigencia fijadas por el INDEC y los ingresos promedio por rama de actividad correspondientes al segundo semestre de 2003, el equipo realizó una estimación del ingreso familiar promedio de cada una de las escuela estudiadas. (Ver recuadro Escuelas…)

La información obtenida fue contundente: El 31.8 por ciento de los niños y niñas que asisten al colegio del Parque Industrial tiene talla baja (están por debajo del percentilo 10), mientras que eso sólo sucede con el 1.1 por ciento de quienes van al San Martín. Asimismo, en este último establecimiento se registró que el 1.1 por ciento de los niños y niñas tiene bajo peso, frente al 9.1 por ciento de la escuela del Parque Industrial.

Grafico 1

La talla es inversamente proporcional al ingreso familiar
La talla es inversamente proporcional al ingreso familiar


Como se puede ver en el Gráfico 1, la altura de los casos estudiados es inversamente proporcional al ingreso promedio de la escuela correspondiente; es decir: a menores ingresos familiares (familias más pobres), mayor cantidad de niños y niñas por debajo de la talla media normal para su edad. Lo cual se condice, a su vez, con las diferencias de peso señaladas más arriba.

En pocas palabras, es posible medir de esta manera a la pobreza en centímetros: menores ingresos, mayor índice de pobreza, peso por debajo de lo esperado y altura por debajo de la normal.

La brecha

“El patrón antropométrico infantil es un espejo de la sociedad: la mayor prevalencia de talla baja y sobrepeso se encuentra en los sectores sociales más vulnerables, mientras que el eutrofismo predomina en aquellos que tienen acceso a alimentación de calidad, educación y salud”, se señala en el informe presentado. Y agrega: “los datos de la Escuela San Martín son parecidos a los de una escuela de Escobar, (clase media, Provincia de Buenos Aires), mientras que los de Parque Industrial, son similares a los de niños que asisten a comedores escolares en la ciudad de Corrientes”.

Como explicó Vega a (8300), el déficit de talla, en tanto reflejo de la desnutrición crónica que corporiza fallas en la alimentación de los tres primeros años de vida – tanto como el sobrepeso- es uno de los principales problemas nutricionales en niños y niñas que asisten a escuelas primarias públicas de la Argentina. “Los chicos no crecen todos igual, crecen de acuerdo a lo que comen. Y esto se está convirtiendo en un problema de salud pública, y afecta mayoritariamente a los sectores más pobres, debido a dietas de mala calidad y ausencia de actividad física”, indicó la especialista, destacando que “las peores situaciones se viven en las provincias del Norte, que históricamente son las más pobres”. Sin embargo, y a pesar de que Neuquén tiene uno de los mayores ingresos per cápita de las provincias argentinas, esta provincia “sufre de profundos contrastes sociales claramente visibles; e incluso el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) ha señalado que en Neuquén el ingreso entre ricos y pobres tiene una brecha de entre 25 y 30 veces”. Esta brecha, que indica que los ricos más ricos ganan hasta 30 veces más que los pobres más pobres, es la que explica -en parte- por qué, a la luz de los resultados obtenidos en esta investigación, en Neuquén se presenten situaciones similares a provincias históricamente más carenciadas. Situaciones que se reflejan –a partir de ahora comprobado empíricamente -en la menor altura que los niños y niñas pobres tienen respecto a sus pares de clases altas y que, consecuentemente, están mejor alimentados.

El mito racial

Hay un mito muy instalado socialmente que relaciona directamente a la altura con la raza de las personas. Gracias a él, comúnmente se cree que “los chinos son todos petisos y los nórdicos son todos altos”. Sin embargo, el Patrón Internacional de Crecimiento Infantil recientemente creado por la Organización Mundial de la Salud confirma que “todos los niños, nacidos en cualquier parte del mundo, que reciban una atención óptima desde el comienzo de sus vidas, tienen el potencial de desarrollarse en la misma gama de tallas y pesos”. Más aún, este patrón demuestra que “las diferencias en el crecimiento infantil hasta los cinco años dependen más de la nutrición, las prácticas de alimentación, el medio ambiente y la atención sanitaria que de los factores genéticos o étnicos”.

Laura Vega explicó a este medio que un especialista inglés, J. C. Waterlow, realizó en los años 70 un trabajo de medición de peso y talla en niños y niñas en Tailandia, y llegó a la conclusión de que los chicos y chicas de clase alta tailandeses medían igual que sus pares de Estados Unidos. “Después hizo un trabajo similar en Perú, con chicos muy desnutridos internados en un hospital, y de esos chicos, algunos volvieron a sus familias de origen y otros fueron adoptados por familias con plata. Entonces después midió como crecieron unos y cómo crecieron otros: los que volvieron con sus familias de origen no crecieron y los que se fueron a vivir con familias con plata sí crecieron”.


Contingencia y autogestión

Hubo una gran cuota de azar al momento de decidir comenzar el estudio de pesos y tallas de los niños y las niñas de las escuelas neuquinas. Un accidente, podríamos decir, promovido por una lógica recurrente en una provincia en la que no se suelen financiar proyectos que no reditúen algún tipo de ganancia económica o política.

Cuenta Laura Vega: “Todo comenzó mientras hacíamos un estudio sobre alergias en la región. Como nunca tuve plata para trabajar, nunca tuve financiamiento, y como estaba trabajando con chicos en edad escolar, lo único barato que tenía para hacer era pesar y medir a los chicos, además de pasarles a sus familias un cuestionario que armamos especialmente en Canadá, muy complejo, para ver cómo se relacionan infección y alergia. Empezamos a trabajar en las escuelas que teníamos acceso porque conocíamos a los directivos. Entonces empezamos con la escuela San Martín y una escuela del Parque Industrial. Chicos de primer y segundo grado. Y cuando empezamos a analizar los datos saltó el tema de la diferencias de alturas. Y todo se dio porque como no tenía quién cargara los datos en la computadora, tuve que hacerlo yo, y fue ahí que me di cuenta que los chicos del San Martín se ubicaban en el percentilo 50 para arriba, y los del Parque Industrial eral del 25 para abajo. A partir de eso hicimos un análisis comparando los dos grupos, y al ver que la diferencia muy grande en peso y en talla, proyectamos una investigación para analizar esa situación. Por suerte recibimos ayuda -la única ayuda- de la Universidad de Montreal, en Canadá, quienes enviaron a cuatro estudiantes de Medicina para hacer una pasantía conmigo y se pusieron a trabajar en este proyecto. Gracias a ellos pudimos cuadriplicar la capacidad de relevamiento y extendernos en otros colegios”.

El equipo

El equipo que realizó esta investigación que dirigió Laura Vega está compuesto por Marcelo Escobar, licenciado en Ciencias Biológicas que trabaja en el área de Geografía Médica de la UNCo; Gautrin Denyse, doctora en Bioestadística e investigadora de la Universidad de Montreal, Canadá; y Fernando Lizárraga, doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires.

Junto a ellos, trabajaron cuatro residentes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montreal, quienes fueron tutelados por Laura Vega.

Percentilo

¿Qué es un percentilo? Es un valor que divide un conjunto ordenado de datos estadísticos de manera tal que un porcentaje de dichos datos sea inferior a ese valor. Es decir que si un individuo está en el percentilo 70 está por encima del 70 por ciento del grupo al que pertenece. En un gráfico donde el 100% es el total, para el caso que nos ocupa, se presentan curvas de percentilos 10, 20, 50, 75 y 90. Allí, si un niño o niña está en el percentilo 50, por ejemplo, eso indica que el 50 por ciento de la población estudiada tiene el tipo de medidas de ese niño o esa niña. O, dicho de otra manera, que se encuentra en la media poblacional. Asimismo, si de acuerdo a sus medidas se ubica en el percentilo 10, eso significa que sólo el 10 por ciento de la media normal tiene ese peso y esa altura; es decir, muy por debajo de los valores deseados.

Las Escuelas

Cinco fueron los colegios estudiados por estos especialistas. En el informe presentado, se especifica que el colegio San Martín está ubicado “en zona céntrica urbana, adonde asisten niños de clase media” y cuyo ingreso familiar promedio es de 771 pesos; que la escuela del Parque Industrial es “una escuela de un barrio periférico con altos índices de violencia y desocupación” con un ingreso familiar promedio de 265 pesos; y que la escuela República de Chile esta “situada en un barrio periférico en el oeste de la ciudad, con características intermedias”, con un ingreso familiar promedio de 510 pesos. Asimismo, se indica que la escuela Maestro Comelli está ubicada “en un barrio humilde (de Junín de los Andes) de características similares al barrio del Oeste donde se encuentra la escuela República de Chile”, con un ingreso familiar promedio de 591 pesos; y que la Ceferino Namuncurá es una “escuela albergue para niños de zonas rurales aledañas, la cual cuenta con comedor para niños pobres de Junín de los Andes”. Para este último caso, el ingreso familiar promedio era en 2003 de 525 pesos.

Desnutrición y gordura

No siempre que se habla de desnutrición se hace referencia a la denominada desnutrición aguda, que es la que desemboca en la mortalidad infantil. En ese sentido, Vega destacó que en Neuquén existe muy poca deficiencia nutricional de este tipo, si se la compara con los niveles existentes en otras provincias del país. Sin embargo, destacó que “acá tenemos altos niveles de desnutrición crónica, producto de la mala alimentación, y que se traduce en las diferencias de talla que observamos”. Por “mala alimentación” debe leerse, indicó la especialista, “falta de micro nutrientes, proteínas de calidad, hierro, calcio, magnesio, vitaminas, frutas frescas, leche. etc., y no grasas ni harinas que es lo que están comiendo los chicos nuestros”.

En el informe presentado por el equipo de Vega, revela un alto grado de sobrepeso y obesidad en varios de los establecimientos analizados, especialmente en la escuela Ceferino Namuncurá, de Junín de los Andes. Allí, el 59,8% de los niños y niñas de 1° y 2° grado presentan sobrepeso, y el 39,1% es obeso/a. “Este aumento en el índice de masa corporal –señala el informe-, estaría ligado a la presencia del comedor escolar existente en esa escuela. Sería importante entonces verificar en los comedores escolares, la calidad de los alimentos, ya que un exceso de calorías lleva a un exceso de peso, pero no a recuperación de talla, siendo que ésta se perdió en los primeros 3 años de vida. En la muestra general es muy alta la prevalencia de riesgo de obesidad y de obesidad, lo que aumentaría en el futuro las enfermedades ligadas a esta epidemia del Siglo XXI: enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes,  problemas articulares, etc., que van a sobrecargar a largo plazo el sistema público de salud”.

4 comments

  • Muy buen informe y muy claro. Felicitaciones al equipo médico, y espero que puedan seguir realizando este tipo de estudios, a pesar del desinteres del gobierno que prefiere seguir bancando petroleras y clinicas privadas antes que calidad de salud.

  • Qué buena nota. Siempre que se habla de desnutrición esperamos ver niños ultradelgados pero no de corta estatura. Los datos que dan son del año 2003, hace 10 años. tendrá la doctora y su equipo datos actualizados? sigue habiendo esos niveles de desnutricion en esas escuelas? Sería bueno si se pudiera actualizar

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