Históricas demandas mapuce y represión policial en Chile

Pueblos Originarios, Tierra

Represión mujer mapuce
Represión mujer mapuce

El pasado 20 de julio las comunidades mapuce y sus autoridades comenzaron nuevos intentos por establecer el diálogo con la Jefa de Estado chilena. En sus reclamos fueron categóricos al señalar que esperarían sólo dos días más por una respuesta del gobierno, de lo contrario reiniciarían las movilizaciones. Cumplido el plazo del miércoles -en el que no hubo contestación alguna- las comunidades se movilizaron para recuperar tierras en manos de la iglesia católica y otros particulares poderosos. Esta vez la respuesta del gobierno chileno se hizo saber a través de una fuerte represión policial en los territorios en disputa.

El jueves 23, las comunidades mapuce iniciaron el proceso de movilización progresiva, orientada a la recuperación de sus espacios territoriales inmediatos e históricamente demandados como propios.

El vocero del Gizol Logko, werken Mijael Queipu, expresó que a partir de las innumerables solicitudes, cartas y peticiones de entrevistas realizadas por las comunidades mapuce, incluyendo el reciente viaje de un centenar de comuneros y dirigentes al Palacio de la Moneda, “nosotros hemos cumplido y agotado las instancias que están nuestro alcance para dialogar, como siempre lo hemos dicho y hecho”. Así mismo subrayó: “Nuestro criterio principal es ser Pueblo y por tanto buscamos la unidad en la acción que dice que sin tierra no hay mapuce, por eso, hoy partimos al menos con una decena de recuperaciones de tierras concretas, a lo que se sumarán nuevas comunidades y territorios en forma gradual.

Las demandas que plantean, para establecer un diálogo real y soluciones concretas, están determinadas en el ámbito territorial por la “devolución del territorio mapuce desde el río Bío Bío al sur y en poner fin a los megaproyectos en territorios mapuce”.

En cuanto a los derechos políticos-jurídico, exigen “la derogación de la racista ley antiterrorista” y de “todas las leyes que afecten sus recursos naturales”. También piden la libertad inmediata e indemnización a todos los presos políticos mapuce, la desmilitarización del territorio mapuce y el reconocimiento al derecho a la autonomía y autodeterminación. Finalmente, planteaban la materialización de estas demandas con una interlocución directa y urgente con la Jefa de Estado.

Hasta ahora la única respuesta ha sido una desproporcionada acción policial que incluyeron violentos desalojos y allanamientos. Según el último comunicado público emitido por las comunidades mediante la Alianza Territorial Nagche, hay otros dos heridos mapuche por balas policiales en la comunidad Coñomil Epuleo, “y ya no se trata de balines de goma, ahora son balas de plomo las que está usando la policía”, calificando la situación de “en extremo tensa y peligrosa para ellos, porque deben ser casi un millar de policía los que están apostados entorno a los distintos predios en conflicto”.

El martes 28 se hizo presente en el lugar el enviado especial de la Presidenta Bachelet, Patricio Resende, encargado de la seguridad pública chilena, para coordinar mejor la represión y determinar si los comuneros involucrados pertenecen a las 45 comunidades que actualmente participan en las negociaciones oficiales. De ser así, de inmediato saldrán de la mesa de conversaciones, anunciaron desde La Moneda. El propio Rosende lo dijo ayer: “No habrá trato alguno con comunidades cuyos dirigentes utilicen la violencia y las tomas para resolver sus demandas de tierras”. Restando legitimidad a los referentes mapuce.

Frente a esto, el logko lafkernche Jorge Calfuqueo sostuvo que “creen que con medidas represivas apagarán nuestra demanda, y se equivocan rotundamente, porque las movilizaciones continuarán y mañana tendremos nuevos espacios nuestros ocupados y porque la balas y la violencia no la provocamos los mapuce, sino todo lo contrario”. Al tiempo que demandó mayor preocupación de las instancias de derechos humanos nacionales e internacionales sobre lo que denominó “la violencia institucional y física hacia nuestro pueblo, donde nuestras vidas están en peligro y muchos callan, pues esto es violación de los derechos humanos y no otra cosa”.

Por su parte, el ex alcalde de Temuco, Francisco Huenchumilla criticó el accionar policial y las expresiones gubernamentales, afirmando que “el escenario de conflicto que se vive por las reivindicaciones mapuce en Wallmapu es sólo un síntoma de un problema histórico, que no se soluciona con represión, pues se necesita un entendimiento de su historia y diálogo con las comunidades”.

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