Verde por verdes (y tierra)

POPURRI, Río suena

¿Es posible que una ciudad conserve parte o partes del ecosistema natural sobre la que creció? Por supuesto que sí y es más, aún cuando el nivel de transformación o de reemplazo de los elementos naturales por los construídos es tal que no percibamos signos de naturaleza original, ocurren procesos llevados adelante por microorganismos, plantas y aves sorprendentemente complejos y relevantes como funciones urbanas.

Leonardo Datri

A cien metros de Olascoaga y calle Democracia, o también lo podemos ver como a veinte cuadras del centro de la ciudad
A cien metros de Olascoaga y calle Democracia, o también lo podemos ver como a 20 cuadras del centro de la ciudad

Las posibilidades de conservación de la naturaleza en el medio urbano son limitadas en cuanto a poder contener toda la diversidad y las funciones de un ecosistema natural en un espacio construido y diseñado para otra función y esta es la de alojar a una única especie: nosotros mismos. Sin embargo, la biodiversidad de especies es increíblemente grande y existen plantas, animales, hongos y bacterias adaptados a sobrevivir en los ambientes más inesperados. Así como las termófilas habitan los bordes de volcanes y aguas termales extremadamente calientes, existen aves que anidan en suelos, árboles vivos y muertos en pie, entre las piedras, las orillas de los ríos, en tanques de agua o cielorrasos de casas y azoteas de edificios y rascacielos.

De la fauna urbana podríamos escribir tratados de zoología de las ciudades y de los basurales en particular, poblados de gran cantidad de roedores y aves de rapiña. Sugiero un día soleado caminar por las orillas del contaminado arroyo Durán al sur de nuestra ciudad y contemplar la gran variedad de patos zambullidores, barcino, maicero, picazo; garzas, cisnes, biguás y pájaros carpinteros, entre otros. De vez en cuando se puede observar también coipos, gaviotas y cisnes de cuello negro.

Las cadenas tróficas urbanas son desde simples eslabones de cazadores y presas como benteveos e insectos, hasta tramas complejísimas de competencia, colaboración y mutua dependencia, entre especies. Los hábitats como arroyos, lagunas y hasta terrenos baldíos, de relativa dimensión como para contener a varios bichos y plantas para sobrevivir al hormigón y el asfalto, encierran versiones acotadas de naturaleza, aún en las ciudades.

En la ciudad de Salzburg, Austria; existe una legislación muy estricta en cuanto a la preservación de tierras y actividades agrícolas en el propio corazón de la ciudad. Y no es para menos la decisión. Las chacras, o como quiera llamar a cualquier otro espacio dedicado a la producción en el mundo, son ecosistemas modificados por el hombre con el fin de orientar la energía de los ecosistemas a la producción de una única especie de cultivo o un puñado como manzanos, perales, trigo, alfalfa o avena, solo por nombrar a algunas. Pero en definitiva una chacra reproduce en forma sistemática y dirigida los ciclos que la misma naturaleza cumple año a año. El sol sale para todos y a través de las plantas cultivadas conducimos por medio de la fotosíntesis también su energía. Esta es la energía que en definitiva llevamos a un buen plato de ensalada, un guiso carrero con abundante zapallito devorador de radiación solar o un plato de carne de vaca, cuyos tejidos musculares fueron fortalecidos por las pasturas que el chacarero sembró para su “dieta solar”.

Pero así como una chacra reproduce ciclos naturales intervenidos por la mano del hombre; también reproduce relaciones ecológicas como la competencia (entre plagas como la carpocapsa y algunos frutales) y la cooperación como la de bacterias fijadoras de nutrientes con las raíces de las plantas leguminosas (como la soja).

Y si hablamos de plantas, hablamos de absorber dióxido de carbono para intercambiar a la atmósfera por el valioso oxígeno. También decimos sombra de verano, conservación de la humedad del suelo o también formación de suelos y de hábitats para otras especies como aves e insectos.

Las chacras, así como le cuento, también pueden ser áreas naturales protegidas. De hecho la UNESCO a través del programa MAB (Man and Biosphere, o el Hombre y la Biosfera en su versión castellana) promueve la formación de áreas naturales protegidas denominadas Reservas de Biosfera, con núcleos de conservación de la naturaleza más rígidos circundados por áreas con sistemas de producción y hasta urbanizadas, sustentables.

El área ideal del área de una ciudad

Emulando al Gran Paenza veamos algo de números para comprender el significado de lo que estamos planteando aquí sobre áreas naturales en medio de ciudades. De lo comentado en los párrafos precedentes quedan claros los argumentos por los que son necesarias estas áreas en el corazón de una ciudad. Pero también existen argumentos urbanísticos y sociales para su creación.

La ciudad de Buenos Aires tiene 200 kilómetros cuadrados y más de tres millones de habitantes. Prácticamente la ciudad tiene una densidad de quince mil habitantes por kilómetro cuadrado. Para que usted tenga una idea en cien cuadras viven más de quince mil personas. En la ciudad de Pilar, a poquitos kilómetros de allí, se extiende la mayor concentración de barrios cerrados de la zona y tal vez del país. Muchos ricos y famosos buscan, la hoy preciada, seguridad del country y viven en esa exclusiva ciudad del norte bonaerense.

En doscientos kilómetros cuadrados entre Pilar y alrededores, sólo habitan sesenta mil ricos y famosos. Esto conforma una densidad de trescientos habitantes por kilómetro cuadrado. Es decir una densidad cincuenta veces menor a la de Buenos Aires. Sin duda este desbalance es un despropósito tanto por exceso como por escaso. Ninguna de las dos situaciones es conveniente como medida de densidad. En un extremo configura un hábitat prácticamente de hacinamiento al que hay que sumar los cientos de miles de autos y personas de otras jurisdicciones que circulan en la capital, justamente por su condición. La otra situación, la de menor densidad, expresa una medida de irracionalidad en tanto lo población capaz de acceder a esas tierras insume una gran cantidad de recursos para sostener no sólo una vasta extensión de tierra, sino también mantenerla. Normalmente estos emprendimientos conllevan parquización, grandes movimientos de suelo, control de plagas, consumo de agua y energía, que además de exceder por habitante el consumo medio normal, lo hace en una unidad de superficie mayor que el promedio.

¿Y por casa cómo andamos?

Empezamos hablando de las áreas naturales protegidas urbanas y llegamos a otro tipo de “área”: el área que ocupa un habitante de una ciudad o un country. Pero la idea es analizar en Neuquén nuestra propia conducta frente al uso de la tierra y sus usos potenciales, cuando aun estamos a tiempo de hacer algo con ella o lo que queda.

La ciudad de Neuquén se extiende sobre una superficie de unos sesenta y tres kilómetros cuadrados sin contar espacio abiertos, como La meseta, y tiene una población estimada por proyecciones a este año de 250.000 habitantes. En forma general tiene una densidad de 3.968 habitantes por kilómetro cuadrado. Bajísimo. Sin embargo este número no dice nada por sí solo, por la extrema polaridad existente entre barrios marginales de las bardas y las nuevas centralidades (dígase ciudades) que el intendente planea entorno a la Confluencia y a la Colonia Valentina Rural Sur. En esta última existe lo que los urbanistas denominan “refuncionalización” (Fernandez, 2003). Quiere decir que una cosa que funciona como tal, luego cambia y funciona como otra cosa distinta para lo que fue concebida. En este caso una chacra, deja de ser una unidad productiva que da trabajo, genera energía, fija CO2 de la ciudad e intercambia oxígeno, para convertirse en tierras con fines urbanos.

La municipalidad de Neuquén viene alentando una refuncionalización del sector productivo hacia proyectos especulativos de barrios cerrados y una destrucción de entornos naturales como lagunas, arroyos como el Durán y bosquecillos, en forma sistemática. Para tener una idea de las dimensiones matemáticas del problema que esto ocasiona, además del jurídico, ya que el código de planeamiento concibió claramente estas zonas como áreas rurales del periurbano, vamos a hacer unas cuentitas y unas comparaciones.

Sígame nuevamente con su calculadora. De acuerdo a datos de la propia municipalidad, el barrio Cordón Colón tiene más de diez mil habitantes. El barrio que nació y sigue creciendo como asentamiento espontáneo de los “sin tierra” neuquinos ocupa una superficie aproximada de 1.4 kilómetros cuadrados. Esto quiere decir que dispone a unos 7.142 habitantes por kilómetro cuadrado incluido el espacio de cañadones y bardas.

Imagen urbana de Neuquén a metros de la multitrocha
Imagen urbana de Neuquén a metros de la multitrocha

El complejo de barrios cerrados (La Zagala, Don Liliano, La Peregrina y La Castellana) promovidos por Fidus en la zona de Colonia Valentina en chacras históricas de la ciudad reúne en su conjunto una superficie algo superior a medio kilómetro cuadrado (0.77 kilómetros cuadrados). Los cuatro complejos promueven la ocupación del espacio en lotes que contabilizan en total unas 946 unidades, con destino a vivienda familiar y unidades mas reducidas de vivienda. Esto significa que si cada parcela es ocupada en promedio por tres personas, los barrios en su máxima y futura densidad tendrán unas 3.685 personas por kilómetro cuadrado, con sólo 2.838 habitantes en conjunto. Esta representa poco más de un tercio de la densidad de los barrios contra la barda y algo menor a la densidad de la ciudad que de por si es muy baja debido a la gran cantidad de tierras ociosas y transe especulativo.

Pero el municipio planea, y ya ejecuta, para estos exquisitos barrios el acondicionamiento del brazo del río que desagua al balneario de calle Gatica e Isla Verde y al arroyo Durán muy próximo, en el vecino y sugerente parque inventado por Sobisch y Quiroga de 127 hectáreas en La Sirena, más una nueva centralidad y costanera que Fidus promueve sobre la costa del río Limay y que la municipalidad bendijo a través de un decreto de dudosa juricidad (Dec. Nº 136/07). Así se incorpora la superficie de un entorno natural exclusivamente planificado equivalente al doble de superficie de los cuatro barrios, lo que reduce la densidad potencial del sector a un tercio de la que ya calculamos, en casi mil habitantes por kilómetro cuadrado. Y no olvide esto, siempre y cuando, se vendan “todos” los lotes y efectivamente se “usufructúen” y no prosiga la escalada especulativa que hoy domina al mercado inmobiliario neuquino en esa zona.

Según los especialistas el área o superficie de un área natural protegida urbana tan solo requiere de unas cinco hectáreas como mínimo, de cuerpos de agua, bosquecillos, chacras, bardas o islas. Inclusive como en la Ciudad de Buenos Aires un relleno de escombros de las demoliciones para la construcción de autopistas en el lecho del río de la Plata, acabó por convertirse en lo que hoy conocemos como la Reserva Costanera Sur.

Reserva Costanera Sur en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Foto: Ana Faggi)
Reserva Costanera Sur en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Foto: Ana Faggi)

Pero mientras la ciudad crezca hacia los ecosistemas naturales del borde ribereño y las chacras, estas van a tender a incrementar su valor “urbano”. Y si el Estado Municipal alienta la construcción de estos barrios de elite, a expensas de los dos recursos naturales más importantes de la ciudad como el agua y los suelos fértiles del valle, estaremos no solo restringiendo las posibilidades de creación de áreas protegidas. Estaremos socavando las bases de sustentabilidad económica, social y ecológica de toda la ciudad. La ciudad que crece en esta dirección ni siquiera resuelve el acuciante problema de la vivienda y el hábitat. Por el contrario lo agudiza porque incrementa los costos globales de la tierra y su acceso a los sectores medios y los más pobres.

En este sentido las áreas naturales protegidas comprenden un freno a este avance, protegiendo los suelos productivos y los ecosistemas ribereños haciendo de la costa del río un lugar no sólo natural sino de uso público.

Si bien la experiencia de la creación de la Reserva de Biósfera en la Quebrada de Humahuaca y sus ciudades históricas trajo aparejado el incremento de la especulación inmobiliaria en Tilcara, esta experiencia tiene que servir para delimitar un área con fines exclusivamente educativos, ecológicos y productivos, cancelando la posibilidad de que en las antiguas colonias agrícolas de la ciudad proliferen estos tipos de emprendimientos urbanos o al menos queden restringidos por zonas de uso y beneficio común de la ciudad. Pero me olvidaba de algo: para esto se necesita una voluntad política y una moralidad que en el espectro político de la ciudad no existe.

7 comments

  • Es un poco contradictorio el artículo. Por un lado habla de conservación del medio ambiente. Por el otro habla de la necesidad de densificar urbanísticamente. La Municipalidad como en otros lugares, intenta legislar sobre la forma de urbanizar teniendo en cuenta la carga urbana que se está aplicando a la zona. Imaginate que si se hicieran loteos de menos metros, entrarían más viviendas y los problemas ambientales que decís se multiplicarían. Estaría la posibilidad de no desarrollarlo y declararlo reserva ambiental.. Es válida, pero fijate que las bardas están declaradas así y hoy está lleno de barrios y tomas. Estos barrios largan todos los efluentes cloacales y otros residuos al Arroyo Durán.
    Yo creo que tu posición es ideológica y estás en desacuerdo con los denominados barrios cerrados, y es entendible…pero tenés que separar las cosas y leer un poco más…te invito a que leas como es el proyecto completo de los emprendimientos, ya que la Municipaldiad les exigió (como impuesto) realizar obras de saneamiento del brazo de Río y mejoramiento del Balneario Gatica…, reapertura de brazos de río cerrados por organismos públicos y privados, etc.

  • Estimado Fernando

    Agradezco su opinión. Pero el proyecto que menciona lo conozco bien, y encontrará un artículo sobre el tema en este mismo periódico en “la privatización de la tierra pública”. Sobre la situación de tomas y descargas de efluentes, le recuerdo que el organismo de control es el municipio, que en todo caso no cumpliría con su función tal como lo demuestra el informe de la defensoría del Pueblo sobre la situación de los cursos de agua de la ciudad. Y por último al respecto de si es sustentable o no densificar las ciudades, le recomiendo la lectura de “Ciudades compactas para un planeta pequeño” de Richard Rogers o el capítulo 8 de “La venganza de la Tierra” de James Lovelock. Ambos autores son originarios del país del “verde inglés” y los “country” . Rogers entre otras cosas diseñó el George Pompideau de París y la terminal 4 de Barajas. Lovelock fue científico de la NASA, y si bien no concuerdo ideológicamente con ellos en muchas cosas, sus perspectivas científicas al respecto son ecológica y urbanísticamente incuestonables y fundamentan un poco lo que son las ciudades anglosajonas actuales como Berlín, Zurich y también otras mas próximas culturalemnete a nosotros como Curitiba.

  • Estimado Leo:

    No digo que no conozca bien el proyecto, creo que no lo estás viendo en forma integral. Cuando hablás de la privatización de tierra pública, no entiendo a que te referís. Creo que te referís a los ríos y al brazo “Todero” y a la laguna del balneario Gatica.
    En cuanto al brazo Todero, es “propiedad” de la familia CArod, digo pripiedad porque así figura en la escritura…concuerdo con vos que es público peor de alguna forma hay que expropiarlo, porque hoy tienen derechos por viejas escrituras.
    En cuanto al río limay, la costa del barrio están abiertas, se puede ingresar por el lado del Club de ingenieros. Del otro lado no se puede ingresar porque el EPAS lo tiene cercado.
    En cuanto a la costa del barrio LA Peregrina, el municipio acordó (una expropiación acordada) que la costa sea pública, con una calle vehicular y un paseo peatonal, a ser construidos por el emprendedor.
    Otro punto que no entendiste correctamente, es que todas las obras que mencionás, las tiene que hacer debido a un impuesto que surge de la ordenanza 10543 (creo de barrios cerrados) en el que el municipio exige un 4% o 6% de los lotes del barrio (se llama impuesto de plusvalía urbana). Este hecho, es muy importante ara el desarrollo de las finanzas públicas. Tengo mucha info al respecto y creo que es el camino para el desarrollo equilibrado de la ciudad, ya que deberían ir estos recursos a infraestructura urbana. Este impuesto es ejecutado mediante el pedido de realización de obras por parte del municipio en esa zona, y que son de interés del municipio.
    En el caso del balneario Gatica, un estudio de dinámica hídrica que fue aprobado por RRHH y el municipio, determina la reapertura de estos brazos cerrados por el hombre, que implicaría, al cambiar el curso de agua del área Gatica, que este último no se inunde. El “terraplén” no es, ya que es un incremento de la cota a tal fin.
    Como es largo de explicar, decile a tu editor y amigo personal Pablo Scattiza, que cuando quieras te lo explico personalmente.

  • Estimado Fernando
    Comprendo perfectamente lo que planteás, pero tenemos una diferencia de apreciación de los hechos. Por una lado, la autorización a urbanizar el sector periurbano implica promover la fragmentación, lo que encarece los costos de la infrestructura urbana. Es cierto que la legislación en ese punto es algo ambigua, pero no deja de ser una decisión política. Por otro lado, la plusvalía urbana se “paga” en tierras y no en obras sobre un curso de agua de dominio y jurisdicción provincial, que a su vez es funcional a los intereses del emprendedor privado.

  • Señores, excelente debate. Siganlo por favor, viene bien. Con ideas sustentables de ambas partes. Aunque ambos de pensamientos diferentes, es enriquecedor. Por favor no entren en la chabacaneria.

  • mis dias en barda y alrrededores
    ENTRE MI JUVENTUD Y LA FRESCURA DEL PAISAJE
    DIGNO DE CONOCER NUNCA LOS OLVIDARE

  • VIAJABA EN EL ENTONCES TREN A ZAPALA TODOS LOS VERANOS DESDE BUENOS AIRES INOLVIDABLE ME GUSTARIA VOLVER! Y LO VOY A HACER GRACIAS

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