Vecinos de Senillosa en alerta ante la posibilidad de nuevo desalojo

Derechos de la humanidad, SECCIONES

Tomas de tierras
Tomas de tierras

Tras el fallido intento de desalojo ayer por la mañana, en solo cuestión de horas las 24 familias que desde hacía una semana mantenían tomado un lote de tierras en el barrio Fonavi de Senillosa, volvieron a ocupar el lugar. Desde entonces permanecen haciendo guardia, con la certeza  de que en cualquier momento deberán resistir una nueva embestida policial.


El operativo, que contó con la participación de 30 efectivos, adquirió un carácter desmesuradamente violento. Hubo gases lacrimógenos,  corridas y golpes frente la negativa de los ocupantes a deponer su actitud. El saldo fue de cuatro detenidos y dos mujeres hospitalizadas, una de ellas embarazada.

Pero el objetivo final nunca se concretó ya que ante la retirada de los efectivos, los jóvenes -todos menores de treinta años-  volvieron a instalarse en el terreno, pero en condiciones aún más duras ya que sufrieron el destrozo de las carpas y otras pertenencias.

Apremiados por la situación debieron recurrir a la construcción de precarias casillas de chapa y cartón, para intentar al menos, con la ayuda de improvisadas fogatas, hacerle frente a las bajas temperaturas de la noche.

Desde entonces se mantienen permanentemente en guardia, turnándose en grupos para vigilar desde cada una de las esquinas del terreno, ante la inminencia de una nueva intervención policial.

La presencia de móviles policiales en el lugar fue permanente desde el inicio de la toma, presumiblemente con el objeto de estudiar los movimientos y el comportamiento general de los ocupantes.

Esta hipótesis cobraría fuerza a partir del  accionar de la policía que llevó adelante el operativo cuando la mayoría de los jóvenes varones se encontraba en sus lugares de trabajo, y las tierras en ese momento permanecían ocupadas mayoritariamente por mujeres y niños.

En estos momentos el clima aún es tenso ya que todo el tiempo se observan movimientos poco habituales de la policía en las inmediaciones. Sin embargo, no sienten temor, confiesa Maxi, uno de los jóvenes.  “Estamos luchando por lo nuestro y vamos a resistir todos los desalojos. No estamos pidiendo que nos regalen nada. Por supuesto que las tierras las queremos pagar, pero no vamos a ir a una laguna donde  es imposible vivir”,  señaló en referencia a los terrenos adyacentes al río Limay que les ofreció el municipio.

El apoyo de la comunidad ha sido masivo. Durante estos días varios vecinos les han acercado, mantas, yerbas y otros víveres. A partir de las 15 horas del viernes los jóvenes realizarán una marcha por las calles de la localidad en la que repartirán panfletos e intentarán explicarle al resto de los vecinos, la difícil situación que están atravesando.

Artículos relacionados:

La Justicia, más severa con los cortes y las tomas

Comisario desobedeció orden de desalojo

“El que se aparte de la constitución debe ser reprimido”

Deja un comentario