El Enim sigue violando la ley provincial 2206

Política, SECCIONES

equipor de petroleoEsta norma, sancionada en 1997, le permitió al gobierno de Felipe Sapag transferir a los municipios de Cutral Có y Plaza Huincul el yacimiento gasífero de El Mangrullo. Fue el resultado de una de las exigencias que la comarca planteó durante las puebladas de 1996 y 1997, un hecho inédito en todo el país: la transferencia a dos municipios de parte del subsuelo nacional. Pero no sólo eso.

por Jorge Sabatini

Que alguien como Sapag, acostumbrado a mandar, tuviera que ir a la ruta porque así lo exigían los asambleístas no fue poca cosa para los que conocen la historia política de esta provincia, ligada al derrotero del partido que la gobierna, desde hace más de cuarenta y cinco años.

La catarata de insultos que entonces recibió, más su declaración de incompetencia en el asunto por parte de la Jueza Gudiño de Argüelles y el “Cutral Có 2- Gendarmería 0” que cada vez que tiene la oportunidad reivindica Osvaldo Bayer, son jalones de aquellos episodios que hicieron historia, además de obligar a la inclusión del término piquetero en los diccionarios del mundo hispano parlante, a los efectos de referenciar parte de la protesta social acaecida en nuestro país.

Sin duda, una verdadera epopeya, por más que los que comandan el ENIM -convertido en el ente destinado a lograr la reconversión de la economía de la comarca a partir de la explotación del yacimiento, tal cual lo estipula dicha ley 2206– terminaron dándole la razón a Sobisch con su gestión.

Sobisch AUGUR

En Marzo del 96, -cuando, madrugador, el ex gobernador empezaba a recorrer la provincia para recuperar el trono perdido a manos de Felipe Sapag-, recaló en la escuela 334 de Plaza Huincul y, aludiendo al ENIM de reciente creación, Sobisch les pronosticó a dos periodistas que aquél iba a terminar convirtiéndose en un “organismo de burócratas con sus directores manejando una 4 x 4”. Tenerlas era ya por entonces un símbolo de status y, a decir verdad, el ex gobernador no erró en su augurio, excepto porque algunos de los directores han preferido los autos. Y de los más caros, por supuesto.

De entre esos funcionarios, hay algunos que ocupan su sitial desde la mismísima creación del ENIM, ya sea como síndicos luego devenidos directores o viceversa; o bien fungiendo como asesores al perder el voto de confianza de parte de alguno de los Concejos Deliberantes locales para seguir en sus puestos originales.

Un caso de reciente factura, es el del ingeniero Norberto Aversano (ex integrante del plantel de COPELCO hasta su despido, sin demasiadas explicaciones, pero abultada indemnización durante la gestión de Horacio “Cocho” Iraola), quién luego de dos períodos como director fue convertido en supervisor de la explotación del yacimiento que hace la empresa concesionaria Petrobrás.

Antes había ocurrido también con otro director, hoy fallecido, Daniel Méndez, que luego de dos períodos pasó a ser asesor pago del ente. O el actual director Hugo Castro, que fuera nombrado síndico cuando el organismo fue creado y hoy parece haberse eternizado como director.

Cuando se produjo la maniobra pesificatoria de los fondos del organismo durante el ejercicio 2001/2002, Castro, un peronista elegido por el recientemente fallecido “Tucho” Pérez como síndico por Plaza Huincul, convalidó con su firma las actas predatadas que el Banco Provincia de Neuquén, BPN, (depositario de los veintiún millones de dólares pesificados) sugirió confeccionar al ENIM para distorsionar los hechos realmente sucedidos.

(El carácter de la maniobra fue descrito en el pie de acusación por la fiscalía local que solicitó y logró la elevación a juicio de la causa. Juicio que, dicho sea de paso, parece haberse inmovilizado en los oficios tramitados para lograr las declaraciones indagatorias de un agente de bolsa y un ex presidente del BPN -Oser- que hasta ahora no han respondido a las citaciones).

Lejos de sus orígenes

Convertido en una suerte de financiera que auspicia desde compras de vehículos para taxis o remisses, hasta adquisición de retroexcavadoras o trailers destinados a ser alquilados, pasando por toda suerte de actividades, algunas, muy pocas de ellas, de carácter productivo aunque muy lejos de la reconversión de la economía que la ley 2206 establece, el ente arrastra el dudoso logro de haber destinado millones a emprendimientos inútiles como:

• RENESA ($ 7.000.000 adjudicados el 20/07/2002 y una deuda refinanciada al 13/01/09 de $ 8.963.458 que ha sido transferida a Petrolera Argentina, su adquirente).
• PEHUEN FUND ($2.155.790 el 10/02/2003 y en gestión judicial para su cobro). BRANDA Mónica-HEVIA Rodrigo (MOSAIQUERA CUTRAL CO:$ 433.500 el 19/05/2004 y $ 232.005 el 12/05/2005, ambos en gestión judicial).
• Además cuenta en su haber con otros grandes créditos impagos como el de PETROLERA ARGENTINA ($4.760.000 entregados el 20/04/2002 y una deuda refinanciada al 04/03/09 de $ 5.795.230) y PROMARMET SA (NEUFORM: $ 3.185.000 el 20/08/2002 y $ 1.600.000 el 20/02/2004, ambos en gestión judicial), que produce derivados de hidrocarburos, pero no pagó sus créditos, presumiblemente a la espera de un resultado favorable a su demanda contra la provincia del Neuquén que tardó más de un año en cumplir con la instalación de los servicios básicos (agua y gas), como establece la ley 1604/85 del Parque Industrial de Plaza Huincul.

A estos grandes créditos impagos cabe agregar la morosidad registrada con los microcréditos operados a través de ambos municipios, la que supera el millón y medio de pesos.

Los intereses que aplica el organismo tienen poco de carácter promocional, cuando aquellos se fijaron tomando como referencia la tasa Libor (hoy oscilando entre el 5.5 y 7.5 por ciento) más un 2 por ciento. Actualmente, ordenanzas modificatorias mediante, superan el 19 por ciento.

El peor negocio

El ENIM, según un reciente informe de la Sindicatura de Cutral Có al que (8300) tuvo acceso, dispone de $29.366.793,78 y u$s 58.307 entre cuentas corrientes y plazos fijos en distintos bancos. Pero al finalizar el año 2001 sus plazos fijos en dólares superaban los veintiún millones de la moneda extranjera.

Sin especulación alguna acerca de posibles ingenierías financieras realizables con esa montaña de plata (en un contexto en que todos los municipios del país raspaban el fondo de la sartén), al cambio de hoy esa cifra equivaldría a más de setenta y cinco millones de pesos. De un plumazo perdió con la inexplicable pesificación de sus depósitos en el 2001, una cantidad difícil de precisar pero de seguro equivalente -sino superior- a la que hoy tiene.

Lo que debe investigar la Justicia que entiende en esta causa es qué responsabilidad les cabe a los directores y síndicos del ENIM de entonces (Gabriel Cancio, Néstor Cañupán, Fernando Quezada y Manuel Hugo Castro), y adónde fueron a parar los billetes verdes.

Increíblemente, nunca fueron remitidos al Banco Central, como hubiera correspondido en concordancia con las normas que regían entonces para la pesificación de los depósitos. Pesificación que, de todos modos, no era obligatorio realizar por tratarse el ENIM de uno de los entes cuyo carácter los excluía de dicha norma.

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