El país de la soja

Digo lo que siento, POPURRI

digo-lo-que-sientoEste año, el 70 por ciento de la superficie cultivable estará ocupada por la soja. Un negocio brillante para pocos que crece y confirma un futuro negro para el país.

El sábado pasado, el diario Clarín publicó una pequeña, casi leve y casi pedida columna de análisis. Estaba en un lugar un poco desubicado: al lado del comentario de política internacional, que tras la muerte de Oscar Raúl Cardozo la escribió Marcelo Cantelmi. Cantelmi hablaba de Honduras: el serio peligro de Menos Democracia. Pero Julio Sevares, sobre la paradoja de la soja, que –paradójicamente- aquí también tuvo en peligro a la democracia.

¿Por qué Sevares habla de paradoja? Porque –dice- “en los seis años de administración kirchnerista, la participación de la soja en la producción agrícola aumentó y en la actual campaña ocupará al 70% del área sembrada”.

Lo repito por si no quedó claro: en estos seis años la superficie sembrada llegó al 70 por ciento.

Sevares, es un economista y periodista, investigador, profesor en la Maestría en Historia Económica de UBA y en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Tandil). También es periodista del diario Clarín y colaborador de Le Monde Diplomatique (edición argentina).

En su artículo, dice además que el avance “se ha debido a la incorporación de nuevos terrenos (con desmontes incluidos) y al desplazamiento de otras producciones de menor rentabilidad relativa, como trigo, maíz y ganadería”.

Y dice además:

  • no hubo una política agrícola destinada a torcer la tendencia a la especialización en el complejo sojero,
  • y si alguna versión oficial sostiene que sí la hubo, no tuvo un buen resultado.
  • Como consecuencia el stock ganadero está pasando del estancamiento a la caída, las exportaciones de carne se redujeron (mientras aumentaron en Brasil), y está en riesgo el autoabastecimiento de trigo.
  • a nivel macroeconómico provoca una pérdida de diversificación exportadora y por lo tanto un aumento de la vulnerabilidad comercial externa.
  • La mayor rentabilidad relativa de un cultivo en forma sostenida (sea soja o cualquier otro) promueve la reducción de la rotación de cultivos que proporciona el ganado. La menor rotación provoca el deterioro de los terrenos y, posiblemente, la sustentabilidad de la explotación agrícola en muchas zonas en el largo plazo.

El mismo Clarín, había publicado una semana antes una proyección de la temporada de soja que se inició en julio. “La “sojización” de la agricultura argentina llegará la próxima campaña a extremos insospechados: entre 65 y 70% del área a sembrar será destinada al poroto”.

El analista agrícola Gustavo López, de la firma Agritrend, dijo que el escenario era “malo” debido a “lo que ello implica desde el punto de vista de la sustentabilidad del sistema”. “La soja en exceso significará que no se realizarán rotaciones adecuadas entre cultivos, perjudicando los suelos. Significará además una fuerte dependencia a un único producto”.

“Es imprescindible una disminución o eliminación de retenciones para los cereales y una adecuación para los oleaginosos”, señaló el especialista.

Entonces busqué algunos datos para ver cómo fue la evolución de la tierra sembrada en los últimos años. Usé una fuente oficial –la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación– porque ni la Federación Agraria, ni la Sociedad Rural lo hacen.

Estos datos dicen que en 1997 –por ejemplo- habían 7 mil hectáreas de soja en el país, con una producción de 18,7 millones de toneladas. En el 2000, 10 millones de hectáreas y  26 millones de toneladas. En 2005, 14 millones de hectáres (el doble que en el 97) y 38 millones de toneladas. Más del doble.

Los datos del 2007 dicen que la superficie sembrada con soja supera los 16 millones de hectáreas, “un record histórico en la superficie implantada con esta oleaginosa”. Y para este año, los primeros pronósticos dicen que habrán 19 millones de hectáreas sembradas de poroto. Casi tres veces más que en 1997.

Son 19 millones de hectáreas de un total de 29 cultivables. “Las grandes víctimas, otra vez, serán los cereales, que caerán 22%” dice Clarín.

También recordé otros datos oficiales, que dicen que el 95 por ciento de la producción de soja va al mercado externo, lo que convierte al país en el primer exportador mundial de aceite de harina de soja y tercero de grano.

La noticia es –por decirlo en pocas palabras- catastrófica, pero este tema parece haber pasado al olvido. Por el lado del gobierno, porque la presidenta Cristina Fernández canceló el diálogo el año pasado, y no abrió ningún debate sobre esta situación que ellos denunciaron como dramática el año pasado, y enterraron bajo tierra junto con la Resolución 125.

Y de parte de las organizaciones de la mesa de enlace, lo único que se escucha en estos últimos meses es de cómo derrotar al kirchnerismo en las elecciones de Junio. Y ahora, de cuáles son las condiciones que imponen a la mesa de diálogo convocada por el gobierno.

Tal vez, las organizaciones patronales deban admitir que hay que discutir las retenciones en las condiciones que fijó la Resolución 125. Pero también deberán hablar sobre el tema los políticos y las políticas de la oposición, que no vieron venir lo que vino fatalmente. Y que terminará con actividades económicas centrales para el país, en manos de otras –la soja- que auguran un futuro tan cierto como breve. Por ahora, de esto no se habla. ¿Formará parte del diálogo?

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