A la cuenta de diez

Siete días de política

7diasA una semana de las elecciones internas del Movimiento Popular Neuquino (MPN), el sobichismo parece no poder levantarse del golpe de su derrota.

Por Marcelo Pascuccio

El ex gobernador buscó pelearle poder a Sapag en la interna para elegir los candidatos a concejales del partido para las elecciones generales del 23 de agosto, incluso rompiendo los acuerdos. El ex candidato a presidente no pudo esperar su momento como lo hizo el actual gobernador, como cuando quien gobernaba era Sobisch. Puso los candidatos que mejor median, recorrió casa por casa de los antiguos fieles, no ahorró en publicidad, mando a pintar cuanta pared vacía había en la ciudad y perdió. Su lista blanca obtuvo 9.300 votos, el 41% y la lista azul de Jorge Sapag con el Luis Jalil a la cabeza obtuvo 11.300 votos, el 50% del total.

El MPN no difundió todavía las cifras finales y discriminadas de la interna. Se cree que la participación de los independientes fue determinante y que se confirme podría ser un signo de debilidad. A nadie le gustaría que la interna de su partido la resuelvan los de afuera. Quienes trabajaron para la lista de Sobisch están convencidos que los independientes definieron la interna, tenían los votos contados y estaban convencidos que ganaban. “Nos ganaron con los maestros” dicen embroncados y reconociendo a la vez que los maestros y maestras de Neuquén no olvidan ni perdonan el asesinato de Carlos Fuentealba en medio de la represión ordenada por Jorge Sobisch el 4 de abril del 2007.

Todavía el sobichismo no ha reaccionado, no hubo reunión con la militancia ni en la carpa chica. De las seguras reuniones de Sobisch con los más íntimos todavía no han surgido directivas nuevas al resto. Por lo bajo la base que trabajó para Sobisch y sus ex candidatos y ex funcionarios de gobierno, Lara y Silvestrini, se divide entre los que dicen que hay que alinearse, “por que detrás de una derrota del partido perdemos todo” y los que piensan en trabajar para Pechi para el 2011.

Muchos creemos que entre el radical Horacio Quiroga y Jorge Sobisch existen muchos puntos de coincidencias. Piensan parecido en muchas cosas, tanto como un radical liberal y un menemista. De hecho ambos siempre fueron cautos en cuanto a opinar del otro se trataba. Quiroga nunca terminó de criticar claramente el perfil represor, autoritario y personalista del ex gobernador, aun en el momento del asesinato del maestro Carlos Fuentealba.

Si bien fue una derrota inesperada para los sobichistas los 9.300 votos que sacó la lista blanca son puros. Son el piso y a la vez el techo electoral del ex gobernador y muchos creen que todavía tienen cierto peso como para ser considerados por la conducción emepenista triunfante. Por otro lado Jorge Sapag esta en un dilema, sabe que los votos que obtuvo de los independientes que votaron en contra de Sobisch difícilmente vuelvan a votar al partido provincial en las próximas elecciones generales, pero deberá resolver si entonces será necesario levantar de la lona a su adversario para contar con su pequeño caudal de votos. Aunque pocos para un político que fue intendente de Neuquén, 3 veces gobernador de la provincia y candidato a presidente de la Nación, sus algo más de 9.000 votitos no son nada despreciables para un MPN debilitado.

De todos modos, para Sapag, resucitar a su adversario sería darle oxígeno a alguien que pretende volver al poder a como de lugar, alguien que no dudo en sus primeras internas profundizar las heridas de la familia Sapag para acumular capital político. Se sirvió incluso del actual gobernador, para usarlo como escalón y así llegar a la conducción del partido y del gobierno, que no es lo mismo pero es igual. La cuenta de 10 la lleva el gobernador y solo depende de él cuan rápido diga nocaut.

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