No nos vamos nada…

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Esta es la wikieditorial publicada en abril del 2009 en el número 40 de (8300) Plan B.

Con este número del periódico (8300) cerramos una etapa (la del Plan B) e iniciamos una nueva, que hemos bautizado sin originalidad y con suma pereza como “Plan C”.

Es decir, cerramos por el momento este proyecto de la Cooperativa de Trabajo 8300, que se hizo realidad en un periódico de papel que transitó durante 40 números por las calles de la región.

Pero lo importante es que no nos vamos. Nadie que se quede se está yendo, y menos nosotros, que somos como Troilo, y siempre estamos volviendo.  A quien le parezca poco serio un proyecto así, tan inestablemente inquieto, en realidad no está leyendo la entrelínea, ésa que desde lo que se mueve, a veces se ve y a veces no, y dice: no nos apagaremos si no te apagás.

Entendemos que debemos dar algunas explicaciones: los elevados costos del papel de diario (que manejan dos grandes monopolios: Papel Prensa y Papel Tucumán) y el aumento de todos los insumos hacen que el funcionamiento de los medios independientes sea casi imposible.

A esto se suma la falta de políticas de Estado ya no para garantizar la libertad de expresión, sino para promoverla. No basta que un gobierno diga que defiende la posibilidad de que los medios se expresen libremente, sino que debe fomentar la multiplicación de medios de comunicación y de voces críticas.

Nada de esto han hecho los gobiernos, que dicen –sólo dicen- apoyar a las cooperativas. Tampoco algunas empresas grandes que llevan en el nombre la palabra cooperativa. Como por ejemplo el Banco Credicoop, que desde el nacimiento de 8300 nos hizo las cosas cada vez más difíciles al punto de ser un verdadero obstáculo en nuestro desarrollo.

El acompañamiento –en cambio- provino de emprendimientos nuevos y con verdadero espíritu solidario: Ados, Cae Babylon y Fasinpat, entre las más destacables. También nos apoyaron varios gremios, organizaciones, comercios, profesionales y particulares que eligieron escuchar lo que nadie les cuenta. Y organizaciones como el Ceiac, que nos acompañaron y nos unieron con otras entidades cooperativas de la región y del país.

Desde el 7 de junio de 2005 un grupo de personas aportó al proyecto suscribiéndose; comprándolo todos los meses en los kioscos y haciendo un aporte económico “para quebrar el cerco informativo de esta provincia”: a todas y todos gracias por el aliento y seguimos contando con ustedes.

Hay quienes insisten en que consigamos publicidad oficial: rechazamos buscar publicidad oficial debido a que queremos que se fije por ley. Y sí, la coherencia tiene sus bemoles, pero es la música mejor.

En el ejemplar que está en sus manos denunciamos préstamos provenientes de dineros públicos por 400.000 millones de pesos que el gobierno de JOS y de JAS ha repartido entre sus amigos y nosotros desensillamos hasta que aclare porque la impresión mensual del periódico nos insume 4 mil pesos, paradojas del capitalismo y de la corrupción vernácula.

Ahora nos vemos en la obligación de cerrar esta etapa y comenzar otra: la del Plan C.
Un Plan C que comenzará a sostenerse a través de la creación del primer diario digital de la región. Un diario en el cual se podrá leer periodismo en vez de propaganda. Será un producto que contendrá la misma esencia que venía en papel; publicaremos lo que nadie se anima a publicar.

La Cooperativa para la Comunicación 8300 no dejará de existir, para angustia de quienes juegan con la educación, la salud, la justicia, la economía y la cultura de los habitantes de esta región.

Ahora, en el Plan C, la diferencia sustancial es que, en lugar de tener que leernos en papel, nos leerá a través de un monitor, que podrá ser el suyo, el del vecino o el de un cyber. No sólo habrá textos: podrá contar con audio, video y otros interesantes elementos que nos puede proveer la internet. Lo bueno es que no deberá esperar un mes para leer la información con que contamos.

Nos reencontraremos en la web con sus enormes posibilidades y oportunidades. Estaremos, por ejemplo, más cerca de Tucumán, de Sevilla y de El Cholar. Nos reencontraremos en la web y en la calle, como siempre, pero esta vez sin el ‘8mil’ bajo el brazo.

Nuestra alegría y orgullo aparecieron cuando se logró el respeto, el apoyo y la fidelidad de usted, lectora, lector. Con esta certeza continuamos navegando.

El compromiso sigue siendo contar lo que nadie cuenta. Con esa alegría y con ese orgullo, retomaremos antes que cante un gallo la huella del periódico en papel. Por ahora  el contacto será diario y por la autopista de internet.

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