Los medios que nos nombran (En la apuesta por transformar este estado de cosas)

Géneros

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Desde hace algunos años, por la acción colectiva de diversos grupos y trabajadoras de prensa, asistimos a prometedoras acciones en favor de señalar e identificar el sexismo presente en los medios de comunicación. Si bien la historia de y sobre mujeres se encarga de mostrarnos que desde tiempos remotos éstas han utilizado el espacio de las letras y el periodismo para hacerse escuchar, destacamos que hoy nos encontramos con un trabajo colectivo en pos de la construcción de un periodismo con perspectiva de género.

Por Ruth Zurbriggen

(Colectiva Feminista La Revuelta)

Luchar contra la discriminación de género es -en realidad-

luchar por el acceso a derechos del conjunto de la cultura

Silvia Delfino


A fuerza de sospechar que queremos ser involucradas y dichas desde lugares que propongan a las audiencias otras visiones, no sexistas, no heterosexistas, no androcéntricas del mundo,  se vienen desarrollando acciones de diversa índole que colaboren en ofrecer categorías y formas de tratamiento que saquen, por ejemplo, al llamado “crimen pasional” del lugar del amor, para abordarlo como lo que es: un femicidio.

Decir lo anterior, no significa desconocer todo lo que aún resta por hacer, ni desconocer que estas articulaciones y perspectivas lejos están de ser patrimonio masivo de los medios de comunicación y sus redacciones. Y las causas de esto radican en que las formas sexistas, racistas, clasistas, heterosexistas de discriminación encuentran en los medios de comunicación espacios donde producirse y reproducirse; una gran caja de resonancia siempre dispuesta a prestar sonidos para expandir ondas cargadas de estereotipos y mandatos para la sociedad toda (basta mirar unos pocos minutos de tandas publicitarias en la televisión).

Sin embargo, adhiriendo a planteos de la profesora Silvia Delfino, conviene remarcar que los medios no actúan en un vacío. Los medios actúan en relación con la producción de sentido común y esa producción es colectiva.

Vale utilizar a los medios de comunicación -en sus distintos formatos y dispositivos- como un sitio donde revisar y señalar actos discriminatorios pero resulta ineludible, en nuestra perspectiva, que nos adentremos en pensar que el sexismo en los medios produce representaciones de género que adolecen de misoginia, homofobia, lesbofobia, travestofobia al servicio de garantizar una estructura de desigualdad en este sistema capitalista-patriarcal y heterocentrado. Reiteramos, los actos discriminatorios sostienen las estructuras que requieren de equilibrio y previsibilidad para perpetuar las desigualdades sociales.

Así podemos pensar que el sexismo excluye, esto es una experiencia concreta que adquiere formas variadas para el colectivo de las mujeres. Y más, el lenguaje sexista excluye. Impulsamos múltiples acciones para que esto se modifique. Pero, como se preguntara Silvia Delfino: “¿Alcanza con decir permanentemente: nosotros y nosotras, para producir una inclusión, un cambio en las instituciones; alcanza con estudiar una serie de palabras que serían aquellas adecuadas para no ser sexistas? O en realidad tenemos que cambiar nuestras instituciones; o  en realidad tenemos que revisar nuestros propios enunciados discriminatorios en términos de prejuicios que luego se vuelven una explicación del mundo”.

De allí que nos interesa destacar que cuando al calor de nuestro activismo feminista hablamos de políticas de género, de discriminación de géneros en los medios de comunicación, no hacemos alusión sólo a las mujeres, los gays, las lesbianas, las personas trans. Estamos haciendo alusión a entramados más complejos como son los mecanismos de disciplinamientos del conjunto de la vida pública colectiva.

Es así que leer los medios de comunicación desde la puesta en cuestión de todos los actos discriminatorios que allí se suceden implica colocar esa lectura en un marco donde los medios no estén aislados de sus condiciones de producción. En todo caso porque la trama y tarea central de los medios en este sistema viciado e impregnado de ideologías represivas vinculadas con xenofobia, racismo, sexismo, homo-lesbo-travestofobia es trabajar con el sentido común para volverlo mapa hegemónico de la representación del mundo.

La lucha concreta que emprendemos se bifurca en amplios sentidos. Pretendemos irracionalizar e inmoralizar el sexismo, el heterosexismo y las misoginias imperantes en la sociedad toda. Uno de los espacios donde volver concreta esta irracionalización e inmoralización son los medios de comunicación, convencidas de que elaborar decálogos, producir análisis de publicidades y exigencias a organismos que deben velar por la no discriminación, generar espacios de capacitación, promover la inclusión de estas temáticas en las carreras de formación, son algunas de las acciones concretas con las que podemos colaborar para transformar este estado de cosas.