La política del “derrame” de YPF

Tierra

Un escape contaminó un predio de ocho hectáreas
Un escape contaminó un predio de ocho hectáreas

Un derrame de gasolina afecta casi ocho hectáreas del llamado “Campo de Deportes” de Plaza Huincul. Miles de especies autóctonas están en peligro. La empresa responsable es YPF, quien demoró meses en dar aviso de la rotura de un ducto proveniente desde Loma de la Lata.

Por Jorge Sabatini

El viejo Campo de Deportes de YPF, un bosque arbóreo en medio del desierto en que se ubican Cutral Có y Plaza Huincul, es un legado de la YPF estatal que cuenta con  más de cincuenta años de existencia y forma parte de un comodato suscripto entre la empresa y la Municipalidad de Plaza Huincul.

Allí acudieron generaciones de ypefianos o aquellos que, sin serlo, también disfrutaban -los fines de semana de la temporada estival o invariablemente cada Día de la Primavera- de los millares de especies que merced a los cuidados recibidos por la antigua Dirección de Parques y Jardines dieron vida en ese lugar del páramo patagónico a un formidable ecosistema en riesgo de desaparecer. ¿El motivo? Un no menos formidable derrame de gasolina originado en el ducto que la transporta desde Loma de la Lata.

La causa no es novedosa: “Derrames siempre los hubo”, dicen los memoriosos. La diferencia radica en que cuando la empresa era pública se los mantenía a raya mediante un adecuado control que no hacía siquiera necesarias tareas de remediación.

Hoy, sin embargo, realizar ésta tarea en la forma adecuada, representaría para la YPF privada una suma de magnitud tal que, algunos suponen, supera con largueza las pérdidas que el derrame pueda llegar a ocasionarle.

Envenenado

El enorme predio, la contemplación de cuya arboleda impacta al viajero que circula por la ruta 22, comienza a exhibir marcados signos del veneno de acción retardada que lo corroe. Los hidrocarburos contaminantes de la vegetación son un pasaje lento pero seguro a la sequedad que anticipa su final.

Aquí y allá se advierten los tonos sepia que campean en los especimenes condenados. No son fruto del otoño imperante sino de la muerte anunciada que han comenzado a transitar.

Lo advirtió Gerardo Molina, propietario de un vivero local y contratado por YPF para que realizara la recuperación y reproducción de plantas mediante el método de extracción de semillas de las especies existentes, labor que comenzó a realizar en el propio vivero del predio. Corría el mes de Septiembre de 2008.

“Me pareció raro el color del suelo… era como humedad, pero no era agua… al principio parecía estar localizado en el vivero pero se ha extendido hasta la ruta y sigue… es de gran magnitud”, dijo. Agregó que “Plantaciones, en este momento sólo se pueden hacer de césped. Menos donde aflora el derrame, porque también lo mata. Lo que pasa que se desplaza por el subsuelo, a unos tres metros de profundidad y ahí sí va matando las raíces que se le cruzan de árboles y tamariscos”.

También dijo que una remediación bien hecha implicaría un movimiento de toda la tierra contaminada. “El método de las bacterias que comen hidrocarburos que dicen van a emplear cuando extraigan el elemento líquido deja como encapsulados a los hidrocarburos pero esa tierra carece de fertilidad. Esa tierra debe ser reemplazada y tratada a su vez. Y es un trabajo de por lo menos dos años y de mucha gente. La verdad es que daría laburo a unos cuantos”.

Mientras tanto, la empresa ha colocado una bomba extractora de gasolina y realizado diecinueve pozos de extracción (ver informe SIS).

La ley y la trampa

Sin duda que se ha desperdiciado un tiempo precioso: el derrame fue detectado por Molina en Septiembre. Según las normativas nacionales y provinciales vigentes, las empresas responsables de los mismos deben denunciarlos en un plazo de 24/72 horas. No obstante, YPF recién anunció a fines de Febrero lo que estaba ocurriendo.

¿Cuántos cipreses o cedros australianos –u otras especies a las que se adaptaron para su desarrollo en el clima de la comarca, habrán muerto en dicho lapso, además de las conífera y tamariscos propios de la región?.

Ricardo Astorga hoy es periodista en la comarca, pero veinte años atrás era trabajador de YPF y se desempeñaba en la refinería estatal. Su testimonio carga con la bronca de haber conocido la actitud responsable con que entonces se resolvían estas cuestiones y la desaprensión –dice- con que hoy se actúa en el ámbito de la petrolera privatizada.

“El gasolinoducto que viene de Loma de la Lata tenía un mantenimiento constante y no se entiende muy bien que hoy se permita que pierda gasolina; salvo que, a esta altura, remediarlo sea más caro que perderla. Cuando es más barato perder que dejar de mantener, sin importar el daño que se hace al ecosistema…” señala, molesto.

Inspecciones

El abogado Maximiliano Quezada, asesor legal del municipio de Plaza Huincul, explica que al tomar conocimiento la comuna de  lo que ocurría, organizó “un cronograma de inspecciones a través de exámenes pertinentes que se realizaron en el lugar y que debían de permitirles determinar la responsabilidad del causante del vertido de esos efluentes”.

Una vez con los resultados en su poder, el municipio concurrió el 9 de Marzo a la Fiscalía de 1ra. Instancia Nro. 1 de Cutral Có para radicar una denuncia penal. Como se trataría de la violación de una norma federal, aquella la derivó al Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal Nro. 2 de Neuquén que -recién el 4 de Junio- lo notificó de que había encuadrado el hecho dentro de los alcances de la Ley 24051 de Residuos Peligrosos, la que legisla sobre los contaminantes en suelo y agua.

El municipio tiene suscripto con YPF un comodato por el cual se le cedió el predio para su mantenimiento y por ende tiene responsabilidad sobre el mismo. También hizo a su  vez, a través de la Dirección de Medio Ambiente municipal, el 27 de Marzo, una denuncia en la Secretaría de Estado de Recursos Naturales del Neuquén acerca de la cual no ha recibido aún notificación alguna de parte de la Provincia.

El informe

Por su parte, durante el transcurso de la semana pasada, YPF envió a la comuna un informe sobre las tareas que se llevan a cabo para remediar la situación.

Una vez que la Justicia Federal adopte una resolución en la causa ( “Municipalidad de Plaza Huincuil s/Ley 24051”) se evaluarán los pasos a seguir. Mientras tanto, según Quezada, la comuna ha designado una persona que observa las tareas de extracción del combustible para verificar los niveles de contaminación. “Estamos dentro de los plazos procesales y administrativos que nos permiten ver qué postura se asumirá sobre la contaminación”, agregó el abogado, aludiendo a una eventual demanda de carácter civil.

José Garrido, el Director de Medio Ambiente del municipio, mientras tanto, brindó su propia versión de los hechos. Hay aspectos de la misma que difieren en forma manifiesta de datos ya confirmados. Por ejemplo, Garrido señala que “el derrame se originó a fines del año pasado”, si bien remarca correctamente que la empresa no cumplió con lo que dispone la Ley provincial 1875, cuya normativa estipula denunciar el hecho dentro de  las 72 horas de producido.

Detalló que:  “El derrame tiene una fase líquida no acuosa; es decir que  sobre la superficie de la napa de agua había alrededor de un metro cuarenta de gasolina, según determinaron los análisis respectivos. Siguiendo indicadores biológicos, tales como pinos y tamariscos secos sin motivo aparente pues estaban siendo regados regularmente, se pudo detectar dentro del vivero a una profundidad de un metro cuarenta y en la cancha de rugby a unos setenta u ochenta centímetros la  existencia de gasolina en todo ese sector.

A partir de ahí la empresa comenzó a instalar equipos de extracción, una forma de remediación que ellos tienen especificada en el estudio de impacto ambiental, sobre diecinueve pozos de monitoreo y otros tantos de extracción y se está extrayendo líquido a razón de quinientos litros por hora. El treinta por ciento de lo extraído corresponde a gasolina”.

Según Garrido, lo que se denomina pluma de contaminación está circunscripta solamente al vivero y la cancha de rugby y resta saber qué se hará con el suelo contaminado una vez culminados los trabajos de extracción de gasolina.  Aún es prematuro, agrega,   medir el impacto del daño ambiental que la empresa YPF ha provocado sobre “una superficie de trescientos metros cuadrados”, estimación la de Garrido notoriamente inferior a las más de ocho hectáreas que el informe de la consultora SIS determinó.

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